5 Paradas en Bahía Bustamante

ES DIFICIL ELEGIR SOLO 5 PARADAS EN UN LUGAR COMO EL QUE RECORRIMOS CON ASTRID Y MATIAS. PILETONES NATURALES, UN BOSQUE PETRIFICADO Y UNA OBRA DE CHRISTIAN BOLTANSKI SON ALGUNOS DE LOS PUNTOS QUE NO SE PUEDE PASAR POR ALTO EN BAHIA BUSTAMANTE.
Navegación por la Caleta Malaspina
Navegación por la Caleta Malaspina
A un kilómetro del pueblo, en una  en una ría natural, hay un catamarán en el que Matías Soriano nos saca a navegar por la Caleta Malaspina. La caleta tiene 12 islas que se pueden recorrer en el barquito para ver de cerca las colonias de lobos marinos (que llegan a ser 4000 en época de reproducción), las de pingüinos de Magallanes (100.000 en la temporada de octubre a marzo) y las colonias de diferentes aves marinas. Por las características del terreno y de sus mareas, esta costa tiene la particularidad de que anidan 13 de las 16 aves marinas que se pueden encontrar en toda la costa argentina. Hay petreles, patos vapor, chorlos, gaviotas y gaviotines, entre otras especies que muchísimos amantes de las aves vienen a visitar. Los cantos de las aves y la posibilidad de verlas zambulléndose en busca de comida, son parte del espectáculo que, según la época, puede completarse con grupos de delfines u orcas.
Cabo Aristizabal y “Misterios”, de Christian Boltanski
Cabo Aristizabal y “Misterios”, de Christian Boltanski

Cuando nuestra anfitriona sugirió ir a ver la obra de Boltanski pensamos que era un chiste. Lo que menos se imagina uno es que en el medio de la Patagonia, a 40 minutos del pueblo de Bahia Bustamante se encuentra instalada una obra de uno de los artistas contemporáneos de más renombre. Lo cierto es que Bahía Bustamante fue elegida como una de las 32 sedes mundiales de la BienalSur, junto con Buenos Aires, Madrid, Lima y Sao Paulo, entre otras. “Misterios”, es el nombre de la obra que el artista francés pensó específicamente para ese punto, siguiendo una serie de obras site-specific de enormes dimensiones en territorios inhóspitos que después se acercan a los museos y al público mediante videos . En este caso, se trata de una instalación sonora que interactúa con el viento y replica los sonidos de las ballenas bajo el agua. La obra está emplazada junto al esqueleto de una ballena Sei (una especia amenazada) que quedó varada y murió en la costa en la que -unos días más tarde- acomodaron sus huesos. Sólo se puede acceder al lugar partiendo desde Bahía Bustamante y recorriendo la Caleta Malaspina y el Cabo Aristizabal, el lugar que eligió el artista hace dos años es el punto más austral de la cartografía de BienalSur 2018.

Piletones
Piletones
La Península en la que se encuentra Bahía Bustamante, tiene unos cuantos “piletones” o pozones  naturales de distintos tamaños y profundidades que se forman las rocas y se llenan de agua de mar durante las horas de marea alta. Cuando el agua se retira, descubre estas piletas naturales que se calientan con el sol durante las horas de marea baja, de ahí que el agua esté unos grados más cálida que la del mar. Ideales para nadar y quedarse contemplando el mar (están pegados al mar abierto pero en la altura), el agua es tan transparente que se puede hacer snorkel y tirarse desde las rocas vecinas. Están tan escondidos que sólo llegan los que los conocen bien, condición que “los hace ideales para bañarse como dios nos trajo al mundo con la seguridad de que no vamos a ser vistos”, asegura Astrid. “No hay nada más alucinante que sentirse el único habitante de la tierra por unas horas. Al menos el único humano, porque siempre van a estar observándote los pájaros desde el aire”.
Playa Toboganes
Playa Toboganes
En el extremo de la Península Gravina, a unos 10 kilómetros de la casa, está esta playa: la playa más linda de Bahía Bustamante. Llegar no es tan fácil, lo ideal es ir en camioneta o acercarte hasta un punto en auto y después caminar por la costa. Parte de la magia está, justamente, en que es una caleta chiquita, bien escondida y reparada del viento por unas rocas rojas enormes. La playa está en pendiente hacia el mar y la atraviesan dos rocas alargadas que la dividen en lo que parecen dos toboganes de arena blanca. De vez en cuando se ven desde la costa los pingüinos, lobos marinos y aves marinas que pasan volando o comen cerca de las rocas. En el plan ideal de Astrid, el día de playa incluye el kayak o el stand up paddle para poder ir de ahí a otras partes de la península.
Bosque Petrificado
Bosque Petrificado
El Bosque Petrificado “La Pirámide” está adentro del campo pero a 30 km del pueblo de Bahía Bustamante. Para los amantes de la arqueología, el “bosque” es un testimonio de cómo fue el paisaje hace unos 65 millones de años, antes de que se elevaran los Andes. Se trata de unas 10 hectáreas que con la erosión propia de esta zona ventosa, descubrieron en la superficie un bosque que hoy es de piedra. El paisaje (que podría parecerse a la luna) es impactante, lleno de colores y texturas fascinantes. Para llegar, tenés que hacer el tramo más largo en camioneta hasta un punto y de ahí se hace una caminata que atraviesa el bosque hacia La Pirámide, un punto alto que se erosiono hasta tener la forma de un cono gigante. Foto: Celine Frers

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